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02Mar
Aumentar la eficiencia energética de los edificios mejora la salud

La mejora de la eficiencia energética de los edificios podría tener beneficios para la salud y el confort de los inquilinos, así como un ahorro sustancial en los costos de la energía, de acuerdo a la investigación del Lawrence Berkeley National Laboratory.
Los investigadores Mark Mendell y Anna Mirer recopilaron datos a partir de 95 edificios con sistemas de refrigeración por todo los EE.UU., enfocado sobre los diversos factores ambientales como la temperatura y la humedad durante un periodo de una semana, tanto en verano como en invierno. Compararon los datos obtenidos con los rangos recomendados de “comodidad” establecidos por ASHRAE (Asociación de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado).
Lo que encontraron fue sorprendente. En promedio, las temperaturas de los edificios en verano se mantienen por debajo del rango recomendado de comodidad y eran en verano realmente más frescas de lo que debían, casi 0,5°C más que en invierno. Esto no sólo significa que más de la mitad de los edificios investigados estaban por encima de las temperaturas necesarias, sino que además derrochan energía, lo cual no es bueno para los ocupantes.
Los investigadores preguntaron a través de unas completas encuestas a los inquilinos acerca de los síntomas relacionados con el edificio, como dolores de cabeza, fatiga y dificultad para concentrarse, así como los síntomas relacionados con el tracto respiratorio, los ojos y la piel. En edificios que mantienen temperaturas por debajo de los 23°C, los investigadores encontraron un incremento del 50% en el número de los encuestados que presentaron síntomas tales como dolores de cabeza, fatiga y dificultad para concentrarse.
Si bien las temperaturas de los edificios en invierno entran dentro de los rangos recomendados, cuando el promedio de temperatura es superior a 23°C, hay un aumento significativo en el número de ocupantes que presentaron mucosidad, problemas en los ojos, la piel y síntomas como dolores de cabeza.
Según comentaba Mendell; “Al buscar formas de ahorrar energía, estos resultados sugieren una potencial situación para ganar por doble partida. Menos refrigeración en verano mediante aires acondicionados en edificios y menos calefacción en invierno podría reducir el uso de energía en los edificios sustancialmente, sin embargo, conlleva a la misma vez beneficios para la salud en los ocupantes que no esperábamos.”
Más información: InterScience
Por Julio González en Construcción No hay comentarios todavía








