• 02Abr

    Baterías formadas por virus ofrecerá energía a los coches eléctricos

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    Hemos escuchado innumerables ideas creativas enfocadas a mejorar la eficiencia de las baterías recargables, sin embargo en ésta ocasión, un equipo de ingenieros del MIT ha marcado la diferencia poniendo en práctica un método basado en ingeniería genética a través del diseño de unos virus que actúan en carga positiva y negativa en una batería de ión de litio.

    El trabajo sobre los ánodos con virus en las baterías comenzó hace tres años en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), pero sólo ahora los científicos han descubierto el camino hacia la ingeniería de cátodos. El equipo de investigación afirma que sus baterías con virus tienen tanto poder y capacidad de energía como las baterías recargables que se están considerando actualmente para añadirlas a vehículos híbridos y eléctricos (PHEVs) como el Tesla Modelo S y el Chevy Volt.

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    El equipo de investigación desarrolló una batería con cátodos tratados con ingeniería genética para implementar un virus en la capa del fosfato de hierro, sujetado a nanotubos de carbono para hacer una red de material conductor. Cada uno de los nanocables compuestos por fosfato de hierro se encuentra “alambrado” para formar redes de nanotubos de carbono. Los electrones viajan a lo largo de estas redes hasta que alcanzan el fosfato de hierro, donde se realiza la transferencia de energía.

    Las pruebas de laboratorio muestran que las baterías con virus se pueden cargar y descargar 100 veces seguidas sin perder capacidad alguna, aún así, los investigadores que trabajan en el proyecto esperan que el tiempo de las baterías duren mucho más tiempo que ninguna existente.

    Los ingenieros del MIT comentan que los virus empleados son bacteriófagos y completamente inocuos para los seres humanos, está aclaración responde a cierta desorientación por parte de los consumidores ante todo lo que trabaja en colaboración con agentes infecciosos. Sin embargo, las baterías son baratas de fabricar, no requieren disolventes nocivos, y no contienen materiales tóxicos. Y mientras que el prototipo se parece a una moneda típica de las células de batería, la tecnología permite que tengan un peso muy ligero, que sean flexibles, y que puedan adquirir cualquier forma a través de su envase.

    Más información: MIT

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