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14Feb
Biología sintética: un paso más allá de la ingeniería genética
Una nueva generación de científicos esperan convertirse en los nuevos “hackers” de los genomas para rediseñar organismos y convertirlos en herramientas útiles para nuestra vida, capaces de crear gasóleo o producir medicamentos efectivos contra la malaria. La revolución de la biología sintética ha renovado el espíritu de innovación en este campo que ha estado impulsando el MIT a través de la International Genetically Engineered Machine Competition, conocida como iGEM para abreviar. El New York Times ha trazado la ruta a iGEM siguiendo a un equipo de bioingenieros del City College de San Francisco, quienes tratan de construir una batería de energía basada en bacterias que pueden ser alimentadas completamente mediante la luz solar.
La ingeniería genética se ha centrado tradicionalmente en las substituciones de los genes individuales a la vez. Pero la biología sintética representa algo mucho más salvaje y radical. En lugar de cortar y pegar, los biólogos esperan crear un nuevo código genético mediante un repositorio “open-source” que posee la información sobre los genes de trabajo denominados “bioladrillos”. Su montaje es similar al de los legos, las nuevas secciones de código genético personalizado pueden ser re-introducidos en una bacteria u otros organismos, modificando sus comportamientos fundamentales y los ciclos de vida. Esto abre la puerta para que los bioingenieros y científicos desarrollen nuevos organismos vivos.
El MIT ha reunido una librería open-source, llamada Registry of Standard Biological Parts, que posee más de 5.000 bioladrillos. Los equipos del iGEM también han contribuido con este, a través de un gran número de bioladrillos mediante los proyectos llevados a cabo, con la ventaja de que siempre se podrá hacer uso de la biblioteca y sus datos para futuros trabajos de la comunidad científica.
La Universidad de Stanford y de la Universidad de California en Berkeley, han lanzado también su propia librería genética open-source llamada Biofab. Tienen la esperanza de identificar miles de moléculas y procesos que les permitan de manera eficiente la construcción de partes del ADN en el laboratorio, el cual estaría disponible de forma gratuita para cualquier posible visionario.
No hay casi ningún límite a las ambiciones iniciales de la biología sintética. Incluso los científicos locos del Pentágono en la DARPA han expresado el deseo de crear organismos vivos inmortales genéticamente codificados. Pero los equipos del iGEM parecen decididos a objetivos más prácticos o al menos alcanzables por ahora, incluyendo crisis inducidas a Súper Mario Bros basado en bacterias que brillan en la oscuridad, otorgando un efecto fluorescente.
Más información | New York Times
Por Oscar Martín en Bioingeniería No hay comentarios todavía








