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04nov
Definiciones: Tornillo de Arquímedes
El tornillo de Arquímedes, también llamado caracol de Arquímedes o tornillo sin fin por su circuito infinito, posee más de 2.000 años de antigüedad. Ha sido utilizado habitualmente a lo largo de la historia para el riego, accionado por caballos, mulas, personas, etcétera.
Este sistema consta de un tornillo dentro de un tubo hueco. Cuando se activa, habitualmente por acción de un molino de viento o por trabajo manual, el extremo inferior eleva una cantidad determinada de agua. Ésta se desliza en el interior del tubo mediante un eje en espiral que gira, terminando por expulsarse hacia la parte superior del tubo. Lo cual lo hace perfecto para el drenaje de agua en las minas, así como otras áreas donde el agua se encuentra a baja profundidad y es necesaria su extracción.

La superficie de contacto entre el tornillo y el tubo no tiene que ser perfectamente impermeable, debido a la cantidad relativamente grande de agua que se recoge en cada vuelta con respecto a la frecuencia y velocidad angular del tornillo.
En algunos diseños el tornillo se fija a la carcasa para girar juntos, en lugar de rotar exclusivamente el tornillo dentro de una carcasa estacionaria. Además, puede ser sellado con resina o algún otro adhesivo a su carcasa, o fundido en una sola pieza en bronce, como los utilizados para el riego de los Jardines Colgantes de Babilonia, considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
El tornillo sin fin es comúnmente atribuido a Arquímedes a raíz de su visita a Egipto, pero este hecho sólo puede reflejar que el aparato era desconocido antes del periodo helenístico, y puesto en práctica por multitud de ingenieros griegos a partir de entonces. Si fue o no inventado por Arquímedes de Siracusa es ciertamente discutible, a pesar de que su brillantez como ingeniero no ofrece dudas.












