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14Ene
Localización de objetos en el espacio

Dos mecanismos que han sido comúnmente descritos son los que nos permiten localizar objetos en el espacio. La percepción directa se produce cuando se ve, se escucha o se siente un objeto; mirando directamente hacia el mismo, por ejemplo, podemos fácilmente describir su tamaño, forma y en que lugar se encuentra en el espacio. Sin embargo, cuando un objeto no está directamente delante de nosotros, tenemos que confiar en un “alto nivel mental”, proceso conocido como la visualización que nos ayuda a recrear la ubicación de un objeto. Un ejemplo cotidiano de la visualización es la lectura de un mapa, este nos puede decir donde se encuentra el sitio en particular al que deseamos ir.
En un nuevo artículo del Current Directions in Psychological Science, una revista de la Asociación de Psicología Científica, Roberta Klatzky, Bing Wu y George Setten de la Universidad Carnegie Mellon, sugieren que podemos localizar objetos en el espacio con precisión por la combinación de características de la percepción y la visualización. El resultado de la representación espacial se denomina “amodal”, ya que es independiente de cualquier experiencia sensorial, como la visión. El uso de la tecnología de ultrasonido ofrece un cotidiano contexto donde las personas necesitan combinar la información de la percepción directa con la visualización, por ello los investigadores están empleando esta tecnología para sus experimentos.
El ultrasonido funciona usando ondas de sonido para generar imágenes a través de los tejidos blandos. Un transductor (una sonda que pasa a lo largo de la piel) envía ondas de sonido por debajo de la superficie de la piel. Cuando las ondas sonoras encuentran objetos que reflejan el sonido (como los órganos), los ecos son enviados de vuelta al transductor, estos son convertidos posteriormente en imágenes 2D y se muestran en un monitor. Los médicos cada vez más emplean la tecnología de ultrasonido para ayudar a guiarse en una serie de procedimientos quirúrgicos, como la colocación de catéteres periféricos y la realización de biopsias de mama.
Uno de los aspectos más difíciles de la utilización de la ecografía es que la imagen que vemos se encuentra lejos de su fuente original. Una imagen de una ecografía del abdomen, por ejemplo, aparece en un monitor externo. La imagen en el monitor es totalmente dependiente de la colocación del transductor, la imagen se moverá cada vez que el transductor se desplace. Además, la imagen en el monitor puede ser ampliada para centrarse en un determinado detalle. Estos factores pueden hacer imágenes de ultrasonido difíciles de interpretar y darles sentido a ellos requiere una serie de procesos de nivel superior. Al ver una ecografía, el médico debe ser capaz de rotar mentalmente y reescalar la imagen para saber realmente lo que está viendo. Por lo tanto, cuando los médicos utilizan las imágenes de ultrasonidos para orientar las intervenciones quirúrgicas, basándose en la visualización para entender lo que están viendo y determinar los lugares de destino.
Los investigadores han desarrollado una nuevo monitor de ultrasonido, del tal modo que la imagen aparece dentro del objeto que está siendo escaneado (conocido como una imagen in situ). En otras palabras, durante una ecografía abdominal, la imagen aparece realmente en el interior del abdomen. Para conseguir esto se necesitó instalar una pantalla de vídeo y un espejo en el mango del transductor. Los rayos de luz procedentes de la pantalla se devuelven por el espejo, colocando la imagen en su lugar de origen (el abdomen, por ejemplo). La visualización de la imagen resultante por ultrasonido en el abdomen se basa en la percepción directa y en los resultados más precisos de análisis de la imagen.
Sin embargo, los investigadores sugieren que la visualización de imágenes de ultrasonido y el uso de monitores para orientar a las cirugías no se basa enteramente en la visualización. Se nota que cuando el transductor entra en contacto con la piel, esta presiona y mueve hacia abajo los objetos de interés, y esta diferencia debe ser tenida en cuenta por los médicos que realicen cirugías. Ver la hendidura y sentir el cambio en la presión no requieren mayores niveles de procesamiento, pero están mediadas por la percepción directa. Para asegurar la adecuada colocación de la herramienta quirúrgica, el médico debe ser capaz de ver la imagen en la pantalla y saber la profundidad adecuada para hacer el corte y dónde colocar la herramienta. Los investigadores realizaron una serie de experimentos para ver si los dos métodos de localización espacial, percepción directa y visualización, se pueden integrar por medio de una representación amodal para garantizar la correcta localización del objetivo de interés mediante ultrasonidos.
Además de obtener una visión más clara en la percepción y la forma en que normalmente se localizan objetos, los investigadores señalaban que sus conclusiones son muy relevantes en la configuración sanitaria, especialmente para los médicos que habitualmente utilizan la ecografía para el diagnóstico y el tratamiento de condiciones médicas. Además, los investigadores sugirieron que la mejora de la localización adecuada de los objetivos a través de ultrasonido, podría obtener un gran éxito en los resultados clínicos tales como en la colocación de catéteres de una forma mucho más efectiva.
Más información: Association for Psychological Science
Por Oscar Martín en Bioingeniería No hay comentarios todavía








