El Instituto Western de Transporte en la Universidad Estatal de Montana es ahora el hogar de uno de los mayores y más sofisticados simuladores de conducción del mundo, valorado en más de 915.000 dólares. Este sistema incluye un vehículo real montado sobre una plataforma de movimiento y rodeado por un arco de pantallas a 240 grados, a través de un proyector que propicia una simulación de mayor precisión y una experiencia real de conducción.
La plataforma de movimiento reproduce los desplazamientos y vibraciones que están presentes en la conducción del mundo real. Combinado esto con el amplio campo de visión y un sistema de sonido envolvente, hace de este simulador que sea muy realista, evocando reacciones muy positivas en los sujetos que lo manejan.
Más realidad significa respuestas más precisas y válidas en los datos de comportamiento para que los investigadores puedan analizar y realizar estudios. El aprendizaje acerca de como los conductores reaccionan a las simulaciones de tráfico es importante, porque los accidentes de coches son la principal causa de los accidentes mortales en muchos países del mundo.
El nuevo simulador también podría ayudar a ahorrar dinero en los diseños de las carreteras, así como mejorar las infraestructuras, permitiendo a los ingenieros “probar” de primera mano posibles proyectos de forma real.
Sentándonos dentro del simulador podemos manejar los elementos más comunes de un vehículo, obteniendo una vista frontal real del entorno durante la conducción a 240 grados generados por computadora, alimentado a su vez por seis proyectores con ocho pies de altura, así como varias pantallas LCD implementadas en los espejos del vehículos, consiguiendo de esta forma que los conductores obtengan una vista de 360 grados del entorno simulado de manera efectiva.
El simulador depende de una docena de computadoras para ejecutarse de manera efectiva. Hay varios ordenadores sólo para mostrar el paisaje. Otros para ejecutar el escritorio virtual, la física del vehículo, el movimiento y la plataforma de simulación de tráfico. Luego hay otra computadora para el seguimiento del conductor en los movimientos de sus ojos y otro para la recogida de datos utilizados por los investigadores. Además tiene la ventaja de poder añadir nuevos sistemas y equipos electrónicos cuando sea necesario, abriendo la posibilidad de la continuidad en la mejora del simulador.
El nuevo sistema de ambientes presentes en el simulador, puede representar perfectamente a lo lejos pequeños bloques de edificios de una ciudad o una extensa autopista interestatal con más de cien millas de largo sin problemas. La conducción se construye mediante ambientes de “tejas”. Estos trozos de paisaje se establecen de extremo a extremo en una computadora, al igual que la construcción de un modelo de ferrocarril, eso significa que los diseños son limitados sólo por la imaginación y paciencia de los diseñadores e investigadores.
El simulador cuenta con un gran realismo en la flota de vehículos presentes en las carreteras digitales. Estos vehículos autónomos no sólo se comportan como verdaderos conductores, sino que también pueden ser programados para crear situaciones de tráfico, tales como accidentes o maniobras intrusivas.
Datos de investigación provenientes de Montana State University.


















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